La tormenta de nieve que azotó a Valparaíso y Santiago el 31 de julio de 2026 dejó un rastro de destrucción en su paso. Los fuertes vientos y la nieve intensa provocaron la caída de árboles, cables eléctricos y otros obstáculos en la vía pública, lo que dificultó la movilidad de los ciudadanos.
Autoridades de emergencia declararon estado de alerta en varias regiones del país, y personal de bomberos y policía se desplegó para atender a los afectados. Los centros de salud reportaron un aumento en el número de personas con heridas leves y moderadas, principalmente debido a caídas en la nieve.
La tormenta también causó importantes interrupciones en el transporte público, incluyendo la suspensión de vuelos y la paralización de servicios de autobús. La Compañía de Ferrocarriles del Estado (EFE) canceló varios trenes, lo que dificultó el desplazamiento de pasajeros. La situación se mantiene en vilo, y las autoridades continúan trabajando para restablecer la normalidad.
