En un giro sorprendente, la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) y la localidad de Cusco, en la región de Puno, se han visto involucrados en un conflicto de legado que ha generado gran debate en la comunidad. La disputa surge a partir de la petición de la UNA para utilizar el nombre de “Cusco” como parte de su nombre oficial, lo que ha causado reacciones mixtas entre los lugareños y los estudiantes de la institución.
La Universidad Nacional del Altiplano argumenta que el nombre “Cusco” es un homenaje al patrimonio cultural y histórico de la región, y que su inclusión en el nombre oficial de la institución refleja su compromiso con la preservación y promoción del legado incaico. Sin embargo, muchos lugareños de Cusco se oponen a la petición, argumentando que el nombre “Cusco” es un símbolo de identidad y orgullo comunitario que no puede ser apropiado por una institución educativa.
La situación ha generado un gran debate en la comunidad, con algunas personas apoyando la petición de la UNA y otras rechazándola enérgicamente. La alcaldesa de Cusco, María Luisa Quispe, ha expresado su oposición a la petición, argumentando que el nombre “Cusco” es un patrimonio comunitario que no puede ser utilizado para fines personales. Mientras tanto, el rector de la UNA, Juan Carlos Mamani, ha asegurado que la institución está comprometida con la preservación y promoción del legado incaico, y que la inclusión del nombre “Cusco” en su nombre oficial refleja ese compromiso.
